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Acoso Escolar. Una mirada desde el Trabajo Social.

A lo largo de estos días, la sombra del suicidio de Diego nos hace plantearnos que “algo” está fallando en nuestro sistema educativo y en nuestra sociedad, a quienes alegan, en nuestros círculos más cercanos, que el acoso escolar siempre existió, lo cierto es que de ser así podemos destacar una diferencia con lo que sucede en la actualidad, el número de  suicidios de los menores que lo sufren.

 

Nuestra experiencia profesional y personal nos hace dirimir que “toda la culpa” no puede achacarse al sistema educativo, el trabajo paralelo que los progenitores realizan en casa es vital para que los niños y niñas asuman valores basados en la empatía, el respeto y la tolerancia hacia los demás, valores que en la actualidad en nuestra sociedad se han ido diluyendo, quedando relegados por el auge y la búsqueda de una imagen tan irreal como imposible: la belleza, el poder y el individualismo. No respetamos a quien es diferente por lo que se produce así la primera “chispa” que inicia el acoso escolar.

 

La principal causa de que un menor se convierta en agresor es que su proceso de socialización no haya sido el adecuado. Es a través de la familia donde se adquieren los primeros modelos de comportamiento, que tienen una gran influencia en el resto de relaciones que se establecen con el entorno.

 

Y los padres y madres, ¿hablan con sus hijos e hijas sobre estas cuestiones?, ¿conocen su opinión al respecto?, ¿cómo actúan entre iguales?, ¿cómo intervendrían si su hijo/a fuera un/a acosador/a?. Todos estos planteamientos sacan a colación otro tema igual de candente, la conciliación de la vida familiar y laboral y, como consecuencia, ese tiempo de calidad que le dedicamos a nuestro grupo familiar.

 

acoso escolar

 

Conceptos y terminología

 

Para ir tomando contacto con los términos hay que aclarar que Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación.

 

El bullying o Acoso Escolar consiste en un continuado y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterle, amilanarles, intimidarles, amenazarles u obtener algo mediante chantaje y que atenta contra la dignidad del niño y sus derechos fundamentales.

 

Los expertos señalan que el bullying implica tres componentes clave:

 

  1.  Un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima. Este desequilibrio puede ser real o sólo percibido por la víctima.
    2.  La agresión se lleva a cabo por un acosador o un grupo que intentan dañar a la víctima de un modo intencionado.
    3.  Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima, que se produce de forma reiterada.

 

Tipos de acoso escolar

 

Con frecuencia aparecen varios tipos de forma simultánea:

 

Físico: consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.

 

Verbal:  es el más habitual. Sólo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la  autoestima  de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente…

 

Psicológico: se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer…

 

Social: consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.

 

Ciberbullying: es una manifestación del acoso escolar, que se da a través de móviles, internet, redes sociales

acoso escolar 2

 

El Trabajador Social y su intervención en los casos de acoso escolar

 

En un centro educativo confluyen problemáticas diversas, las cuales hay que abordar desde una perspectiva interdisciplinar y donde el trabajador/a social tiene mucho que aportar, más aún si cabe en el caso que nos ocupa.

 

Podemos identificar tres niveles de intervención para la prevención, detección y abordaje de esta problemática:

 

  • Nivel grupal: dentro del propio equipo del centro (equipo interdisciplinar), trabajando de manera planificada la prevención del bullying, su abordaje y tratamiento una vez detectado (protocolos de intervención, actividades grupales preventivas, escuelas de padres y madres, dinámicas favorecedoras de la cohesión grupal del alumnado…).

 

  • Nivel individual (familias y alumnado): valorar y estudiar los factores sociales de las familias y alumnado implicado en el acoso escolar mediante entrevistas individual (integración social, riesgo de exclusión, red apoyo, conocimiento de recursos, funcionamiento social del grupo familiar…) y que pudiera estar dificultando la resolución del problema o constituir la aparición del mismo. Empoderando al alumnado y a las familias a través de las habilidades sociales.

 

  • Nivel comunitario: no podemos olvidarnos de que la escuela no es un ente independiente, forma parte de un sistema superior, en este caso el barrio o distrito en el que se inserta, el cual tiene características propias que debemos considerar y tener presente dentro del tratamiento del bullying, por lo que operaremos en el contexto de un diagnóstico comunitario. El/la trabajador/a social deberá constituirse como el nexo de unión entre las familias, el centro docente y la comunidad.

equipo trabajo

Cómo detectar si mi hijo/a está siendo víctima de acoso escolar

 

Es importante que los padres mantengan siempre una comunicación abierta y positiva con sus hijos, y con el colegio, de esta forma, conseguiremos que los niños se sientan más seguros y puedan contar a sus adultos de referencia lo que les está pasando.

 

No obstante, conviene que estemos atentos si detectamos algunas señales en el niño:

 

  1. Cambios en su comportamiento.
  2. Cambios de humor, tristeza o irritabilidad.
  3. Trastorno del sueño. Le cuesta más dormir y suele tener pesadillas.
  4. Cambios en los hábitos alimentarios: comen compulsivamente, o les falta el apetito.
  5. Manifestación de dolores físicos o malestar sin causa orgánica que lo justifique.
  6. Presentan señales físicas de forma frecuente como golpes,  rasguños, etc  y manifiesta que se ha caído.
  7. Rechazo continuado hacia el colegio. Cuando verbalice que no quiere ir al colegio, una y otra vez, especialmente en las tardes de los domingos.
  8. Presenta problemas para relacionarse y se aísla. El niño protesta para no acudir a las excursiones o visitas culturales, no quiere relacionarse con sus compañeros y quiere ir acompañado a la entrada y a la salida del colegio.
  9. Cambios en su rendimiento escolar. El niño puede empezar a desinteresarse por los estudios. Le faltará no solo interés, también concentración y atención.

 

Libre, libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies. Estas fueron algunas de las últimas palabras que dejó escritas Jokin Zeberio, de 14 años, antes de suicidarse, tirándose al vacío con su bicicleta, desde lo alto de la muralla de Hondarribia, España, en septiembre de 2004.

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