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EL/LA TRABAJADOR/A SOCIAL EN PROCESOS ONCOLÓGICOS

INTRODUCCIÓN

 

El pasado domingo 4 de febrero tuvo lugar, como otro año más, el Día Mundial contra el Cáncer.

 

En números absolutos, España es uno de los países europeos en los se diagnostican más tumores y en los que fallecen un mayor número de personas por cáncer. Sin embargo, puesto que contamos con una de las mayores esperanzas de vida del mundo, si comparamos la incidencia y mortalidad ajustadas por edad, la incidencia y la mortalidad en Europa se homogenizan. De hecho, de acuerdo con los datos de la OMS, España no se encontraría entre los 20 países europeos con una incidencia y mortalidad ajustada por edad más elevadas de Europa.

 

Las últimas informaciones respecto a la incidencia del cáncer según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) indican que 61 % de los nuevos diagnósticos de cáncer en nuestro Estado se presenta en mayores de 65 años, tanto en mujeres como en hombres, en tanto que el 4 % se da en menores de 39 años, (datos extraídos del Observatorio del Cáncer). En cuanto a los tipos de cáncer, el más frecuente es el colorrectal (15 %), seguido de próstata (13 %), pulmón (12 %), y mama (11 %).

 

 

Por tanto, recibir un diagnóstico de cáncer significa enfrentarse a cambios en nuestra vida, tanto si el diagnóstico es sobre nuestra persona o sobre un familiar cercano,cambios que afectan o afectarán, no solo al estado físico, sino también a nivel emocional, laboral y/o formativo y social.

 

Como dice la OMS, la salud es un estado de bienestar físico, psicológico y social. Estas tres áreas están implícitamente relacionadas, por lo que cuando una de ellas se ve afectada, es casi imposible que el resto de aspectos de nuestra vida no se vea alterado.

 

 

 

NUESTRO PAPEL EN LA INTERVENCIÓN

 

Por tanto, y dado que hoy en día existe una gran conciencia sobre la importancia de la “salud social”, el trabajador o trabajadora social toma un papel relevante frente a las necesidades que presentan no solo las/os pacientes durante las distintas fases de la enfermedad, sino también los/as familiares que acompañan durante este proceso a la persona que se ve afectada. La atención social en el ámbito oncológico requiere, por parte de los/as profesionales del Trabajo Social, disponer de un nivel de conocimientos que van desde los conceptos más básicos a los más específicos, dependiendo de la ubicación desde la que se ofrezcamos nuestros servicios.

 

 

Descrito lo anterior, podemos enmarcar nuestra figura en las siguientes fases:

 

  • Prediagnóstico.
  • Diagnóstico.
  • Tratamiento.
  • Supervivencia.
  • Recidiva.
  • Enfermedad avanzada.
  • Duelo.

 

En cada una de estas fases podemos encontrar objetivos diferentes sobre los que trabajar, aunque existirán paralelamente otros comunes que abordar:

 

  • Promoción de la calidad de vida de la persona y del grupo familiar.
  • Mantener o recuperar aquellas capacidades personales o de la unidad de convivencia, que se han visto afectadas por la enfermedad o el tratamiento: variables económicas, de interacción social, de dinámica familiar o de ámbito laboral o formativo.
  • Dotar a la comunidad de toda aquella información necesaria para la mejora de la salud y la calidad de vida de la población en general, ejerciendo una función de colaboración activa.

 

 

 

OTRAS DE NUESTRAS FUNCIONES…

 

  • Información, orientación y gestiones sociales: gestionaremos la demanda de la persona o de la familia aportando la información que precisen, contactando y derivando a los recursos que valoremos idóneos y tramitando prestaciones u otras solicitudes que la persona o grupo familiar precise. Es posible que la persona que acude presente una primera demanda de este tipo pero que durante el transcurso de la propia entrevista profesional se plantee o detectemos otras necesidades que precisen de una continuidad en nuestras intervenciones.

 

  • Intervención personal/familiar: tras una primera demanda puede surgir nuestra intervención más profunda y dilatada sobre temas de índole social (disminución de las relaciones sociales, del ocio y de actividades familiares), familiar (deterioro o cambio de roles dentro del grupo y que afectan a todos/as sus integrantes), económico, formativo y/o laboral (como consecuencia de la enfermedad, la unidad familiar puede experimentar un descenso de sus ingresos, por lo que será vital gestionar ayudas y prestaciones que pudieran reforzar las transferencias monetarias, igualmente, el rol como profesional quedará alterado por esta nueva circunstancia. Si la persona se encontrara en pleno proceso formativo, éste puede verse momentáneamente estancado, por lo que valoraremos las diversas posibilidades que permitan continuar la misma en condiciones de bienestar).

 

  • Contención emocional/facilitar la expresión de sentimientos: inmersa en cada uno de los puntos anteriores, la trabajadora o trabajador social deberá desarrollar una actitud empática y promoverá en la persona fortaleza propias que le permitan continuar su proceso curativo. Hay que tener en cuenta el cambio físico que experimentan estas personas durante algunas de las fases del proceso curativo.

 

Las funciones anteriores pueden llevarse a cabo desde una atención individual y familiar que puede verse reforzada con el trabajo social de grupos.

 

Dentro de nuestro quehacer profesional desarrollaremos otras actividades de gran interés colectivo (intervención comunitaria):

 

  1. De cara al equipo interdisciplinar en el que estemos inmersos: puesta en valor de las variables culturales y sociales de la enfermedad.
  2. Sociedad: sensibilización, información y optimización de los recursos comunitarios.
  3. Docencia: transmisión de los conocimientos adquiridos.
  4. Investigación: análisis del circuito de atención para lograr su mejora y optimización. Incorporar nuevas variables en nuestros estudios, tales como las variables étnicas, de género, culturales, de diversidad funcional…
  5. Divulgación científica: trasladando de manera accesible la información a la sociedad.

 

 

NUESTRAS TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN…

 

Mediante la entrevista, herramienta por excelencia del Trabajo Social, recabaremos los datos necesarios para delimitar la demanda y activar el proceso de ayuda. Precisaremos de varias entrevistas para determinar un diagnóstico social, el cual será recogido en la Historia Social, donde se delimitará nuestro plan de trabajo con la persona o grupo familiar.

 

 

LA HISTORIA SOCIAL

 

Es el primer documento utilizado por los trabajadores y trabajadoras sociales, desde una perspectiva histórica. Corresponde a Mary Richmond la propuesta de sistematizar el conocimiento de las personas con las que se intervenía y la confección de la historia social, haciendo dicho conocimiento más científico y eficaz (Pérez, 2000).

 

El Código Deontológico define la historia social como «el documento básico en el que se registran exhaustivamente los datos personales, familia­res, sanitarios, de vivienda, económicos, laborales, educativos y cualesquie­ra otros significativos de la situación sociofamiliar de un usuario, la de­manda, el diagnóstico y la subsiguiente intervención y la evolución de tal situación»

 

Tendremos en cuenta varios aspectos de esta herramienta del Trabajo Social:

 

  • Instrumento de uso diario del/la profesional.
  • Dinamismo, puesto que el flujo de información va modificando la construcción del contenido.
  • Componente científico, puesto que desarrolla la metodología propia del Trabajo Social.
  • Documento reconocido en el código deontológico de la profesión.

 

 

POR TANTO…

 

Concluiremos que, el Trabajo Social con pacientes oncológicos y sus familiares requiere de una formación continuada sobre los componentes de la enfermedad y los diversos avances entorno a la misma, así como de los diferentes recursos sanitarios y sociales que surgen para hacerle frente y apoyar el alcance del bienestar integral de las personas que lo padecen.

 

Tal y como hemos descrito, nuestro quehacer deberá adaptarse a las fases por la que transcurre el proceso de enfermedad, diagnóstico, convalecencia, curación o duelo, haciendo uso de los conocimientos, técnicas e instrumentos de los cuales nos dota nuestra profesión.

 

 

 

 

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